RECORDANDO UNA ENTREVISTA…

En todo encuentro con el cardenal vietnamita Nguyên Van Thuân se palpa el martirio. Las historias de la persecución contra los cristianos no son sólo de otros tiempos. Cuando los ojos del sufrimiento por Cristo hablan, la respuesta es puro silencio. Silencio y oración fueron parte del clima que acompasaba su testimonio de fe, de esperanza y de caridad. Éstas fueron sus declaraciones en la entrevista concedida a Alfa y Omega, con ocasión de su reciente estancia en Madrid

J.F.S. / B.R.M.

Cardenal Vietnamita

CARDENAL VAN THUAN

Eminencia, ¿cuál es la enseñanza del histórico encuentro de Asís?
La enseñanza de Asís es –como el Santo Padre escribió en su Mensaje para la Jornada de la Paz del 1 de enero– que «no hay paz sin justicia, y no hay justicia sin perdón». Vemos tres cosas coherentes: el 14 de diciembre, la oración y el ayuno por la paz; el 1 de enero, el Mensaje de la Jornada de la Paz para el mundo; y, la tercera, el 24 de enero, la Jornada de oración en Asís. Tres momentos coherentes. La relación entre los dos días de oración está entre medias: el Mensaje del Santo Padre. Este Mensaje habla de la justicia y del perdón. Porque si, después del 11 de septiembre, solamente se habla de la justicia, no se puede esperar una paz duradera, una paz verdadera. Solamente habrá justicia y venganza. La paz unilateral siempre es frágil. La paz debe ser, a su vez, bilateral: perdonar y también pedir perdón, de tal forma que se reconozcan además las injusticias de cada parte. Y así, con el perdón, la paz es la reconciliación sincera de dos partes, y solamente así hay una paz que puede durar mucho tiempo. Aquí está el valor del mensaje del Santo Padre. Y esto lo propone con un gesto de oración con todas las religiones del mundo.
Después del 11 septiembre, el pensamiento laico ha acusado a la religión de estar en la raíz del fundamentalismo, causa de este conflicto. ¿Cuál es hoy la contribución de la fe al mundo?
La fe es una gran contribución frente a esos hechos, porque todas las religiones son una voz de condena de la ideología que usa la religión como causa del terrorismo. Una condena de eso, hecha por todas las religiones, era algo muy importante.
¿En qué momento de la Historia se encuentra el diálogo entre las religiones, y el ecumenismo?
El diálogo se da siempre en varios países, pero, sobre todo, durante y después del Concilio Vaticano II. El Papa Pablo VI, con gestos de humildad y sinceridad con el Patriarca Atenágoras, mostró una determinación firme en el diálogo interreligioso. Pablo VI instituyó el Consejo Pontificio de diálogo interreligioso y también el Consejo Pontificio de la Unidad entre los cristianos. Y el Papa Juan XXIII mostró su deseo de proceder muy velozmente en el ecumenismo.
¿Cuáles cree o considera que son las causas fundamentales del mal en el mundo?
Las causas fundamentales del mal en el mundo son múltiples: el egoísmo, la soberbia, el interés –también el interés económico o financiero–, la hegemonía de la fuerza superpotente, etc…Y estas causas crean una situación de injusticia sobre los pueblos que, a su vez, crean una reacción también de estos pueblos. Todo tipo de hegemonía.
¿Cuáles han sido los efectos del comunismo en la historia de la Humanidad?
El comunismo tiene un efecto muy grande y muy destructivo. Si vemos las publicaciones últimas sobre la historia del comunismo, vemos que es muy destructivo de la persona, de la vida. La ha destruido, matado, condenado o exiliado. Y, sobre todo, ha aniquilado la dignidad de la persona humana. ¡Tantos pueblos han sido reducidos a la esclavitud!

Una extraña trinidad
Tras los atentados de Nueva York y Washington, ¿cómo se puede ser testigo de esperanza en el mundo?
Después del 11S, ser testigo de esperanza en el mundo es, ante todo, reconocer los límites de ciertas fortalezas. El símbolo de la fortaleza del mundo, de su superpotencia, en Nueva York, el símbolo de la economía, de las finanzas, se ha derrumbado. En Washington, el símbolo del ejército se derrumbó, en parte. Es necesario una conciencia y una humildad para reconocer esto. Y también intentar identificar de dónde vienen estas cosas. Recuerdo, en un viaje de Roma a Washington para el Congreso Eucarístico, que leí en el avión un periódico en el que venía publicado un artículo titulado La nueva trinidad (The new trinity). Explicaba esta nueva trinidad. El padre es la Casa Blanca. El padre introduce las ideas sobre la administración del mundo, ideas de su potencia para administrar el mundo. El hijo: la CNN. La CNN manifiesta y promueve las ideas del padre en el mundo. No otras ideas. Solamente las ideas del padre. El espíritu santo es el consumismo, que hace que la gente y los pueblos deseen consumir aquellas cosas según la voluntad del padre y del hijo. Es esta concepción la que genera la situación del mundo. Un mundo descristianizado. Un mundo nuevo con esta concepción, que se puede comprobar en Kosovo, en Afganistán, por doquier.
He leído, además, un libro publicado en París titulado Tres superpotencias: América, Rusia, China. Y dentro el dólar, el marco y el yen. Tres superpotencias: es la visión del mundo. La nueva superpotencia del mundo es la fuerza del dinero. Por eso surge el G8, un G8 que toma en gran medida el puesto de la ONU. La ONU pasa a servir solamente para la estrategia de la paz, pero las decisiones se toman en el G8.
Hay otro libro ilustrador, publicado en Francia, y titulado El horror económico. El autor describe tres etapas del mundo. La primera es la explotación, la esclavitud, el colonialismo, o la nueva esclavitud y nuevo colonialismo. La segunda etapa es la actual: la exclusión. Solamente el G8 decide todo. Otros países se ven excluidos de las decisiones: España, Portugal, etc… La tercera etapa es la eliminación. El autor dice que hay muchos gobernantes que no saben que son muchos los pueblos considerados como inútiles en el mundo; y muchos pueblos en el mundo tampoco saben que son considerados inútiles. Sobre todo, África, un continente al que ahora regresa la malaria, sumada a la pobreza y al sida. Esta situación del mundo crea terrorismo. Ante estas situaciones del mundo, ¿cómo tiene que reaccionar la Iglesia? La Iglesia promueve la doctrina social para enseñar a todos los pueblos los derechos humanos, los derechos de respeto de la persona humana y la concepción de que todos pertenecemos a una gran familia. No hay un pueblo más grande y potente, que sea superior a otro. Solamente este pensamiento puede lograr la paz en el mundo.
Recuerdo cómo en el Jubileo de los políticos, en Roma, un senador africano dijo en su discurso: «Solamente ahora en el Vaticano me siento igual a todos los pueblos. Solamente hoy en el Vaticano. Porque en otras partes del mundo, me siento inferior». Y es el Papa quien ayuda a promover estos valores humanos en el mundo.

La mayor autoridad moral del mundo
¿Cuál es el fundamental mensaje de Juan Pablo II como testigo de esa respuesta, de esa esperanza para la Humanidad, frente a estos males y a esta situación del mundo?
Frente a estos males del mundo, el Santo Padre es la mayor autoridad moral del mundo. Él no cesa jamás de reclamar al mundo estos valores de respeto a la persona. No cesa jamás de reclamar la cancelación de la deuda internacional para ayudar a cancelar también la pobreza en el mundo, las injusticias en el mundo. El Santo Padre muestra también su intención de dialogar con todos los pueblos. Por ejemplo, después del 11 de septiembre, el Santo Padre ha sido el único Jefe de un Estado, el Estado del Vaticano, que ha ido a dialogar a dos países musulmanes: Kazajstán y Armenia. El Santo Padre no cesa de llevar la esperanza de que la paz es posible, y con la paz podemos hacer muchas cosas. Sin la paz no es posible una felicidad y una convivencia en el mundo.
¿Cómo hacer posible que la doctrina social de la Iglesia cale, esté en la vida pública y particular de los cristianos?
Creo que, para esto, es necesaria una educación. La educación en el mundo es muy importante. Y la Iglesia es la única institución que puede hacer esto. Es la gran contribución de la Iglesia: la educación en el mundo, en las escuelas católicas, la educación en la sociedad, en las homilías de las iglesias, etc… Es un gran esfuerzo de la Iglesia, que necesita verse apoyado por los que tienen responsabilidad en el mundo, que tienen la responsabilidad de aplicar esto con corazón y determinación.
Eminencia, usted dictó unos Ejercicios espirituales al Santo Padre, que posteriormente se publicaron en un libro. «El siglo futuro será religioso o no será», dijo Malraux. ¿Qué papel juega o debe jugar la espiritualidad en la vida de un cristiano?
No estoy muy de acuerdo con esa afirmación de que «el siglo futuro será religioso o no será». Todos los siglos serán siempre religiosos. La religión no desaparece del mundo. Sí, está el hecho de la indiferencia; pero siempre está la disposición, disponibilidad del mundo a ser religioso, como se está viendo después del 11 de septiembre. Tantas gentes que acuden a las iglesias, tienen dentro esta disponibilidad, pero se habían olvidado de ella. Por eso, el Santo Padre habla siempre de la esperanza. Éste es también el título de una gran biografía del Santo Padre: Testigo de esperanza. Él es el testigo de la esperanza para nosotros, y un hombre providencial que Dios manda a la Iglesia en este momento difícil. Él, con su edad y con su enfermedad, es muy fuerte, algo que se ve con con claridad. Recorre el mundo para transmitir esta esperanza, porque él cree que la esperanza no defrauda. La esperanza nuestra es Jesucristo, Salvador del mundo y enviado por el Padre al mundo, y por eso tenemos siempre esperanza. Ésta es la enseñanza del Papa.
La oración en la vida de un cristiano, ¿es una forma también de aplicar la doctrina social de la Iglesia? ¿Qué papel juega la oración para la justicia?
Sí, porque con la oración tenemos un diálogo. Escuchamos y hablamos con Dios, que es nuestro Padre, y escuchamos a Dios. Esto es la doctrina social. Cuando escuchamos a Dios, nuestro Padre, sentimos que somos hermanos y hermanas de una gran familia. Escuchamos también nuestra conciencia. Y con la oración escuchamos también a nuestros hermanos afligidos, discriminados, perseguidos. Esto es la doctrina social. Y la oración ayuda a la doctrina social.

DE: http://www.pionet.org

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